jueves, 3 de noviembre de 2011

Petra Margarita


Petra, la del tercer parto de mi Madre, heredó el nombre de nuestra abuela materna llamada Petra Antonia Fernández, mujer del marino de alta mar, José de la Cruz Tillero, nativo de Pampatar.  Mi abuela era hija de Etanislá Fernández, nativa de Los Bagres, de Margarita, mujer de José Ignacio Bermúdez, hijo del español Francisco Abad  Pues bien, mi hermana Petra o Petrica como prefería llamarla la familia, sólo estudió hasta el sexto grado con los maestros Merita Marín, Josefina Fernández y Guzmán Salazar.  Luego aprendió el oficio de costurera para seguir los pasos de Evangelia, la madre, así como bordar, tejer y otras manualidades.  Ya casi adolescente se fue primero a Barcelona y luego a La Guaira, a acompañar a mi madrina Asunción (Choncita) que se había casado con Nicolás Salazar, un aventurero del mar, gallero y audaz contrabandista.  Recuerdo cuando niño que uno de esos contrabandos los dejó escondidos en mi casa y yo me levantaba a la media noche a curiosear la marcancía.  Me tropecé con una lata grande de cacaítos ingleses y me los iba comiendo día por día de madrugada tras los corrales hasta que por los envoltorios en volandera me pusieron en evidencia.  Mi  Madre casi enloquece de la rabia y me sonó bien sonado con una gran paliza que todavía no se me olvida.  Después de su periplo fuera de la isla, Petrica fue administradora de IPOSTEL y la eterna compañera de mi Madre, nunca quiso casarse no obstante las nocturnas serenatas de Abdón Lozada, excelente guitarrista,  llave inseparable de Rafael González, ebanista y bandolinista, autor de la pieza folclórica “El Carite”.

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