martes, 3 de enero de 2012

Ostrales madreperleros

De los ricos ostrales madreperleros de la Isla de Coche tuvo noticias muy temprano el marino Juan López de Archuleta, siendo Veedor General de Rescate de Cubagua, cargo que había comprado a García de Lerma desde el 28 de abril de 1526, pero el cual comenzó a desempeñar el 4 de julio de 1527, año en el que se conjetura comenzó a poblar la Isla de Coche para mejor provecho de sus bancos madreperleros que optimistamente eran explorados.
Para entonces Coche era una isla despoblada y ningún hispano se había interesado por ella, por lo que Juan López de Archuleta decidió asegurarla, pidiéndola al Rey en calidad de encomienda, pero        sin denunciar o darle a entender que            sus       costas, especialmente las orientales, eran ricas de madreperlas. La pidió alegando sólo el motivo de "...labranzas, crianzas y otras granjerías para proveer a su casa y a la misma isla".
La cesión planteada por Cédula Real fechada en Granada, el 28 de julio de 1526, estuvo condicionada a un informe previo que los Magistrados u Oidores de la Real Audiencia de Indias en Santo Domingo debían levantar en el sentido de verificar de qué isla se trataba, a cuál Gobernación correspondía y si había en ella oro y otras cosas de provecho alguno y si de .encomendarla al marino Juan López, podría ocasionar daño o perjuicio, a quién y por qué causa.
Según   el historiador hispano Enrique Otte Miembro Correspondiente en Venezuela -de. La Academia Nacional de la Historia, los Oidores de Santo Domingo negaron la encomienda a López Archuleta, pero evidentemente que ya la explotación de la madreperla en sus costas había comenzado tanto por parte de él como por otros navegantes, hasta el punto de que llegó un momento en que la Isla de Cubagua estaba quedando sola porque aquellos placeres de Coche eran más cómodos y abundantes.
Evidentemente, en 1529 la producción perlífera de Cubagua comenzó a declinar y resultaba más atractiva la de las costas de Coche, por lo que la mayoría de los pobladores de Cubagua empezó a desplazarse hacia la isla gemela y dejar prácticamente sola la Villa de Santiago que recién había pasado a llamarse oficialmente Nueva Cádiz, con una población aproximada de un mil habitantes.
Dada tal situación, el funcionario Hernando Carmona, a la sazón Aguacil Mayor de Nueva Cádiz, es mandado por Real Cédula del 21 de junio de 1529 a residenciarse en la Isla de Coche y días después debe hacerlo también por mandato real, el escribano de número, Rodrigo León, ordenándosele al mismo tiempo que se integre al Concejo que el pueblo de Coche se diera.
Para que fuese a pastorear a las almas cristianas que tomaban Coche por nueva residencia, los Misioneros Franciscanos, custodios de la religión en Nueva Cádiz, enviaron a Fray Antonio de Bilbao con la recomendación expresa de evitar que hispanos blancos contrajeran matrimonio con mancabas guaiqueríes.
En 1541 cuando un maremoto azotó a Cubagua, la Isla de Coche asumió con todas las prerrogativas su carácter de pueblo con una economía sustentada en la explotación de la perla que luego se extendió a la pesquería artesanal y explotación de la sal.
Otro de los primeros pobladores de la Isla fue Pedro González de Albornoz, quien con gente y bajeles propios invadió las costas para explotar sus ostrales perlíferos. Coche entonces llegó a producir más de un millón de pesos duros al año (moneda española de cinco pesetas).



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