domingo, 1 de enero de 2012

La sal en Venezuela y el mundo

La sal, ese elemento obtenible también por medios artificiales, se ha hecho indispensable en la industria, en la medicina, pero fundamentalmente en la alimentación y diríamos que hasta  para cubrir inexplicables supersticiones o creencias tradicionales de la gente.
Soluble en el agua y crepitante en el fuego, la sal, elemento blanco y cristalino, existe de alguna manera en cualquier- parte de la tierra en conexión con el mar, pero sólo explotable en ingentes cantidades, en Cheshire (Inglaterra),
Wiwliezka (Polonia), considerados éstos los depósitos más importantes del mundo; en los Estados Unidos, Rusia, Alemania, China, India, Francia, Italia y España. Aquí en España la sal se localiza en Alfaques, San Fernando, Torrevieja, Ibiza, Formentera, Cabezón y Cardona. Esta última exhibe como notable curiosidad geológica una montaña de sal gema de 180 metros de altura y 4 kilómetros de circunferencia en la base.
Los depósitos de sal en Venezuela no son tan importantes como los señaladas, pero producen para llenar las necesidades de su mercado y exportar ciertos excedentes. Los depósitos más importantes explotados desde tiempos de la Colonia, están en Araya (300.000 t.) del Estado Sucre. Le siguen en menor cuantía los de Coche, en el Estado Nueva Esparta; Cumaragua y Mitare, en Falcón;       Salina Rica, Iturre, Oribor y Tapuri, en el. Zulia.
La sal gema o mineral es escasa. Sólo España en las minas de Cardona se da el lujo de poseerla en grandes cantidades, además de la marina. De allí que fuese indiferente con la sal de sus colonias. La sal de mayor consumo por ser la más abundante y la que puede obtenerse por métodos artificiales es la marina. En los Estados Unidos, la mayor parte de la sal se obtiene de los lagos y manantiales salados. En los países cálidos como Venezuela, es posible la sal marina por evaporación del agua del mar al aire libre; en los países fríos se logra por calefacción y en las regiones árticas, por congelación.
Hubo un tiempo en que la sal era buena para transacciones. En los pueblos de Asia y África, especialmente en Abisinia y el Tibet, la empleaban como moneda y en la antigua Roma una parte de la paga de los legionarios consistía en sal, de aquí el vocablo "salario" para determinar el pago de una jornada de trabajo.
De la magia y la superstición tampoco ha estado exenta la sal. En un texto enciclopédico hemos encontrado que en Laos Y Siam creen que la sal tiene poderes sobrenaturales, y las mujeres, después del alumbramiento, se lavan con sal y agua, para protegerse contra el sortilegio. Los árabes de Marruecos esconden la sal en la oscuridad, a fin de ahuyentar a los espíritus, y en los países nórdicos se pone cerca de la cuna de los niños, para protegerlos de toda mala influencia. En Arabia, comer sal en compañía crea un vínculo sagrado llamado "comunión• de la sal".
Por su propiedad de evitar la putrefacción, se considera la sal desde los tiempos remotos como símbolo de purificación. La Iglesia utiliza la sal como un elemento litúrgico que entra en varios ritos y ceremonias como el bautizo, la ordenación sacerdotal, la consagración de los templos y la bendición de las aguas.
Se cree que derramar sal trae mala suerte y también el término es utilizado en ciertas frases como "Con su sal y pimienta" para denotar la gracia y donaire de una mujer. Asimismo se le dice "tiene salero", frase muy española, como lo contrario sería "está salado" para resaltar la desgracia o mala suerte de alguien.

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