miércoles, 28 de diciembre de 2011

El Sol de Coche


Hacer un periódico implica un esfuerzo material e intelectual de esmerado profesionalismo, sólo medible por sus resultados, en el caso del “ Sol de Coche", muy óptimo, no obstante el alargamiento de su periodicidad a que obligaron circunstanciales factores de disciplina administrativa.
Porque un periódico es en realidad una empresa, además de cultural en el aspecto informativo, de entretenimiento y orientación, lucrativo en función de los costos de producción y  beneficios con' los cuales cubrir el capital individual o socialmente invertido, más el esfuerzo y el tiempo del trabajador que necesita subsistir y sostener a su familia.
No es una empresa fácil sino angustiante y difícil y más aún cuando los insumos requeridos para su elaboración deben ser importados con una moneda débil como lo es cada vez nuestro signo monetario.
Entonces, el editor debe hacer malabarismos para tratar de lograr un equilibrio entre los intereses materiales que deben sostener la permanencia del periódico y los intereses de la comunidad a la cual presta un servicio que moral y éticamente no deben contaminarse con lo crematístico.
Por eso decíamos que hacer un periódico implica un esfuerzo material e .intelectual de esmerado profesionalismo solamente medible por sus resultados. Si éstos no llenan los parámetros convencionales del equilibrio, nos dará una talla enana, pero si ocurre lo inverso, podríamos sentirnos satisfechos aún cuando el desiderátum de la comunidad lectora sea que el periódico no circule subordinado a una pauta publicitaría que generalmente impone exigencias no siempre en sintonía con el ideal social y espiritual del colectivo.
Pero como en el mundo actual dominado por el pragmatismo es cada vez más difícil una empresa periodística sin el sostén de la pauta publicitaria, única capaz de cubrir sobradamente los costos y hacer el pregón más accesible, el colectivo lo acepta casi como un hecho natural aunque siempre alerta para que el equilibrio sea inalterable tal como aspira que continúe el "Sol de Coche", un periódico que empezó como semanario de los viernes y que para no extinguirse individualmente por razones económicas, prefirió integrarse al Sol de Margarita.
Antes que el "Sol de Coche" y desde el siglo pasado, circularon en la isla otros semanarios y quincenarios, editados en los talleres tipográficos de los Hermanos Rosario en Porlamar, como "La Voz de San Pedro" (1892) y "El Obrero" (1900), ambos fundados y redactados por el bachiller Juan J. Fernández; "El Sanpedrense" (1913), redactado por Juan Pérez Salazar, Jesús Mass y J. R. Paublini; "Ecos de Villalba" (1925) dirigido por Juan Pérez Salazar, entre otros más recientes editados en la propia isla con el recurso del multígrafo. Todos sustentados económicamente, más en el pregón que en el recurso de la publicidad.
Pero estos periódicos del cual conservo un ejemplar que me regaló el amigo Jesús Cedeño (Campito), ameno y acucioso cronista de la Isla de Coche, si bien ameritaron un esfuerzo extraordinario, no respondían a la dinámica, técnica y doctrina del periodismo actual representado en el "Sol de Coche" que es hijo legítimo del "Sol de Margarita", pero indudablemente producto del esfuerzo del colega Iván Cardozo Yánez que calza apellidos de próceres guayaneses y que por todo cuanto hace y ha hecho por la comunidad cochense, merece estar en la lista de sus más connotados benefactores, por supuesto, dejándole puesto de preeminencia a mi maestro Inocente Salazar Hernández, duro batallador y defensor de los intereses más humanos y sagrados de la Isla.

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