lunes, 28 de julio de 2014

488 años de poblada la Isla de Coche

La Isla de Coche


            El 28 de julio de 1526, conforme a Cédula despachada en Granada, España, el Rey manda a sus oidores en la audiencia de Indias en Santo Domingo, examinar la conveniencia de entregar la Isla de Coche, en calidad de encomienda, al marino y veedor de la Isla de Cubagua, Juan López de Archuleta, para que se establezca con su mujer y tenga en ella ganado, labranzas y otras granjerías.
            Por Real Cédula del 21 de junio de 1529, Hernando Carmona fue designado Alguacil mayor de la Isla.  Para la fecha se habían descubierto ricos ostrales perlíferos que atrajeron a casi todos los habitantes de Cubagua.  Desde entonces la isla fue adquiriendo relieve en la geografía económica de la provincia y estuvo durante mucho tiempo asediada por los filibusteros ingleses que la saquearon repetidas veces.  En 1811 los habitantes de la Isla de Coche estuvieron al lado de los patriotas y algunos de los buques hundidos en sus costas fueron buceados para aprovechar los cañones que Juan Bautista Arismendi y Francisco Esteban Gómez emplearon contra los españoles.
El historiador Francisco Javier Yánez habla del furor de los españoles contra la indefensa isla:  “Las goletas  “Gabazo”, “Pellejo” y la “Vengadora” mandadas por Samarro, no solo hostilizaban la isla y destruían el comercio de la Costa Firme, sino que quemaron las casas y chinchorros (de pesca) que habían en la Isla de Coche y derribaron los cocales de aquella isla.  En ella Morillo concentró en julio de 1817 todas sus tropas, corbetas, bergantines y flecheras antes de incursionar contra Margarita par ser derrotado en la Batalla de Matasiete.

            La Isla de San Pedro de Coche fue la capital del Territorio Federal Colón que comprendía todas las islas del Mar Caribe pertenecientes a Venezuela, con excepción de Margarita.  Dentro de ese status la gobernaron el Dr. Contreras Troconis, Manuel A. Medina y el general Arístides Fondeo.  Por decreto de Cipriano Castro  la Isla de Coche fue anexada en 1907 a la Isla d e Margarita Sección Oriental del Distrito Federal y finalmente junto con Cubagua y Margarita pasó a constituir el Estado Nueva Esparta.

sábado, 10 de mayo de 2014

ESTAMPA DE MI INFANCIA / Américo Fernández


Me transfiero a casi medio siglo y busco en los repliegues del tiempo la serena silueta de mi madre, la de frente alta y mirada pálida perdida en los atarde­ceres, distanciada de mi padre, aquél recortado señor deporte asiático, temblándole los parietales, parco y hermético como un pozo desolado. Qué mal lo recuerdo! Había perdido la virtud de ser amado. Juez, Maestro, Jefe civil. Cuántas cosas podía ser un bachiller de aquellos tiempos. Amigo aparente o forzado de todos los gobiernos y las guarichas se lo reprochaban en sus diversiones de año nuevo. Tenía tantos hijos como mujeres en aquella isla donde la autoridad con un dedo de instrucción constituía añagaza suficiente para el amor      correspondido. Creo que sus mujeres las escogió bien, menos a una que lo llevó a la demencia. Nunca yo, párvulo infeliz ni mis compañeros de aula logré entender aquel enredo de las cuentas siempre malas. De rodillas sobre el pavimento hasta que la oscuridad nos invadía de miedo y nos obligaba aprender aquella cartilla que nuestros mayores parecían reverenciar con estereotipado orgullo espartano. Mi padre al fin quedó extenuado por la locura y cuando murió entre libros y tinteros, sujeto con todas mis fuerzas al pie de la escalera del campanario de la iglesia, me negué a verlo. Siempre le tuve miedo a los muertos o  cosas parecidas como duendes, chiniguas, La Mano negra, La sombra,  El encapuchado. Cada falta cometida, además del castigo físico traía por las noches el reclamo amenazador de algún fantasma inventado por mi madre o por aquella tía que se decía mi abuela.
Porque abuela de verdad yo no tenía. Todos habían muerto mucho antes de que yo naciera, de manera que mi abuela era Tía Beca. La única que recuerdo. La conocí encorvada y parlanchina. Entablaba unas conversaciones de nunca acabar con todo conocido que pasara  la cerca encardonada del patio de su casa atravesada en medio del camino o por detrás del corral de la bodega de Tía Victoria. Tía Beca tenía su casa, pero no vivía en ella, por lo que siempre estaba solariega, apenas habitada por "La Rancho", una perra negra con pintas blancas realmente brava, Había mordido a
casi todo el vecindario y a cuanto muchacho se atrevió brincar la empalizada para dispararle con su gomera a las bandadas de pájaros azulejos que en su tránsito migratorio desde Costa firme  descansaban sobre las matas de yaque o de guamache.
La Abuela Beca solía contarme cuentos de balandras y bergantines que naufragaban y marinos que sobrevivan luego de luchar contra los gigantes del mar y mantenerse a flote durante muchos dices. Mi madre también solía hacerlo acurrucándome entre sus piernas mientras iba sanado los piojos y liendres que se cultivaban en mi cabeza para triturarlos luego  con las uñas de los pulgares. Era una manera de retraerse de la vieja máquina de coser de manigueta heredada de mi abuela Petra y en la que confeccionaba los vestidos de cretona y huesito de las pescadoras. Las pescadoras eran tan humildes que no podía pagar más de dos bolívares por sus costuras, por lo que mi madre debía completar la subsistencia haciendo empanadas o tostando maní que luego yo vendía por las noches en la puerta del único cine. Un cine pobretón donde pasaban las películas por parte y se formaba toda una algarabía cuando la imagen aparecía en la pantalla deformada. Gritaban a todo pulmón: "Cuadro Alipio", Alipio era el dueño del Cine y para variar solía traer ocasionalmente artistas de Circo de la que los muchachos se enamoraban y estaban hablando durante todo el año. Sensacional era para ellos los juegos de prestidigitación así como la fortaleza de aquel hombre llamado Almeidine que a mandarria se hacía partir una enorme y pesada piedra  sobre el pecho. Para hacer más interesante el momento se buscaba a "Canoncito" para que descargase la mandarria contra el circense. Canoncito era el herrero del pueblo y aunque tomaba mucho ron la gente lo admiraba por la forma como forjaba el hierro. Cuanto Tia Victoria se levantaba para abrir temprano la puerta de su bodega, el primer cliente era Canoncito pidiendo le sirvieran "la mañanita".  Más atrás venía Leandro, un loco pintoresco del pueblo, que se alimentaba a fuerza de coco y papelón. Leandro era la distracción cotidiana de los muchachos. No tenía más ropa que la que siempre llevaba puesta. Dormía en la Cueva del Piache y hacía sus necesidades en el Boquerón, detrás de la Iglesia, Allí lo sorprendía la muchachada predispuesta y él le respondía con piedras que desarrollaban una velocidad espantosa,
Después de Leandro era "Chano Paruta", el policía del pueblo que parecía no hacer más que cuidar la mata de Tamarindo de la Prefectura para que la muchachada del centro no le lanzara piedras.


lunes, 5 de mayo de 2014

LA IMAGEN DE FROILAN


La imagen de Froilán venía a mí en los momentos de escasez o cuando por la calle veía pasar sobre ruedas de biciclo un bronceado vendedor de pescado.
Entonces la imagen de aquel pescador singular llegaba con toda la fuerza de su expresión vital. Re­luciendo con el salitre de la tarde, entre redes y agujas, los rasgos de una mezcla racial en lo que el negro había puesto todo su vigor de ébano. Sin embargo, Froilán carecía de labios pronunciados y carnosos y acaso por ello alguna vez lo llamaron culi.
Tampoco sus ojos eran desmesurados, pero en ellos parecía estar suscrita toda la latinidad de una tristeza con nexos esclavistas muy lejanos. Su mujer traslucía ascendencia hispana y su apellido parecía estar conectado con el primer habitante de la isla.
No era muy alto el hombre y su andar era lento y parco como su palabra. Según los habitantes de aquella Isla era un "hombre con suerte" protegido desde su pectoral por una diminuta "reliquia" forrada con cuero brillante y preparada por uno de los mejores ensalmadores de Costa Firme. Ella era capaz de inflar las redes del pescador y repetir el milagro de Jesús cuando se fue a la mar con los primeros apóstoles.
Los "lances" de Froilán eran célebres en la Isla. Nadie parecía igualar su suerte de abarcar tantos peces con tan pocas redes. La ranchería estuvo siempre repleta de lebranches y jureles, de sierras y tahalíes y en los aposentos el pescado reseco por la sal y el sol embriagaba tanto como el salpreso que sobre el entarimado dejaba chorrear la salmuera corrosiva. Era un olor fuerte, penetrante, que vigorizaba los pulmones y nos hacía elucubrar maradas de riquezas, El pescado por arroba valía mucho y el dinero circulaba a profusión entre los pescadores. Había ron y cerveza en abundancia y el resplandor de la cohetería iluminaba los cielos de las noches.
Pero una vez vino la desgracia. La reliquia de Froilán desapareció de su pecho y nunca más los trenes volvieron a tierra con la fauna preciosa de otros días. Froilán se fue sumiendo cada día en el letargo de la superstición y confuso e irredimible se sentaba al pie del faro sobre el cerro a contemplar los mares desolados. Froilán se fue acabando como una vela a llama lenta en la oscuridad inquietante de las noches de insomnio. Nadie más pensó en el y su imagen se fue desvaneciendo a medida que surgían otros nuevos y prósperos pescadores. Froilán no está. Se apegó tanto a la fe de su reliquia que ya no existe sino en el recuerdo de aquel niño que saltaba entre montones de pescados bajo la enramada de la espaciosa y bulliciosa ranchería para ver donde estaba el más gordo y ensartarlo por la boca y luego rumbo a casa silbando  una melodiosa canción de despedida.




jueves, 24 de abril de 2014

Formación de la Isla de Coche





Desde Ciudad Bolívar el doctor J. N. Perfetti y los estudiantes Jesús Rivas y Andrés Flores, de la Escuela de Geología y Minas del Núcleo Bolívar de la UDO, viajaron a la Isla de Coche a realizar estudios petromineralógicos y micropalenteológicos y determinaron que la formación de dicha isla ocurrió  en la época del Mioceno Superior, echando así por tierra lo que dice la Cartografía geológica oficial.
            La excursión científica, muy similar a la realizada con otros estudiantes a la Gran Sabana y distintos lugares venezolanos, se realizó a mediados de 1982 y los udistas contaron entonces para su trabajo de varios días con la colaboración generosa de Froilán Lunar, a quien los cochenses conocían como “Chilango”, famoso por sus lances y grandes trenes de pesquería.
            La época del Mioceno transcurrió hace 30 millones de años, período terciario de la Cenozoica, era  en la que tuvo lugar una brusca transición de la edad de los reptiles a la edad de los mamíferos, ya que desaparecieron los grandes dinosaurios y otros reptiles que habían dominado la vida durante el mesozoico.
            La cartografía geológica oficial afirma equivocadamente que la Isla de Coche fue formada más recientemente, es decir, hace 12 millones de años, época del pleistoceno del mismo período terciario.
            Los estudiantes encontraron protozoo del orden Foraminíferos en zona que hasta entonces (1980) eran conocidas como estériles.  El estudio de la microfauna vino después a corroborar la edad del material muestra extraído en varias zonas de la isla y procesadas luego en laboratorios especializados.
            Los investigadores establecieron en la Isla de Coche dos estaciones: la primera en un punto sur occidental a 300 metros del caserío El Bichar, en un acantilado a la orilla de la playa. Allí llegaron fácilmente tomando la carretera asfaltada de San Pedro-El Bichar.
La segunda, en un punto al sur-este,  tomando la carretera que va de El Bichar a Gúinima, a 100 metros al este de El Amparo, en un acantilado a 6 metros de altura, siguiendo hasta la cota 60 por caminos de tierra..
Los tesistas udistas encontraron que el perfil de la Isla es poco pronunciado.  La costa norte-oeste de Coche presenta un largo acantilado con una altura promedio de 20 metros, formados principalmente por conglomerados polimícticos  de grano grueso, con intercalaciones menores de arena y arcilla.  Únicamente en el extremo Sur-Este, afloran rocas metamórficas  en la costa.  El terreno de esta isla presenta  pequeñas lomas redondeadas  con elevaciones cercanas a los 70 metros, cubiertas por cascajo suelto  derivado de los conglomerados mencionados;  solamente en el extremo occidental de la isla, donde se encuentran las salinas, se conocen depósitos recientes  que forman la planicie costera.
Desde el punto de vista litológico, la formación está constituida aproximadamente iguales de arcillas, areniscas y conglomerados mal escogidos.  Las arcillas cuando son frescas son de color gris o azul y meteorizan con colores abigarrados que en muchos casos le dan un aspecto moteado.  Generalmente las arcillas son arenosas y contienen guijas o guijarros de diversas rocas y cuarzos; localmente son carbonadas.  Las areniscas son de grano grueso y  fino, con un cemento arcilloso.  La roca fresca es de color gris o marrón claro, pero meteoriza con colores amarillo o  rojo.  Los conglomerados se componen predominantemente de guijarros, peñas y peñones sub angulares o sub redondeados en los que predominan las rocas ígneas y metamórficas, areniscas y cuarzos.  Tanto los conglomerados, como las areniscas, son típicamente ferruginosos.


           
           
           

martes, 15 de abril de 2014

Romance de Perucho Aguirre



CON SÁNPEDRO EN EL MAPIRE
Y DE ANGOSTURA CRONISTA
A LA VIRGEN QUE TE ASISTA
EN LA TIERRA DEL CHIGUIRE.

Te fuiste con la sequía
llevándote en tus guarales
al gran Rafael González
berbiquí de poesía.
Con su Carite por guía
olor a Carcanapire
en tu sol grande y catire
te fuiste buscando almíbar
y arribaste a Bolívar
CON SAN PEDRO EN EL MAPIRE.

Allá quedaron tus gentes
las anclas, los alcatraces
las diversiones vivaces
la luz de Vicente Fuentes.
Los corazones ardientes
de colorida revista
y te hiciste articulista
de los sin odio y ofensa
todo un Señor de la piensa
Y DE ANGOSTURA CRONISTA.

Con ribazones de Anchoas
quedó tu Isla de Coche
y titilando en la noche
sus velámenes y proas.
Adios lomas y canoas
El Orinoco en tu vista
alto espíritu de artista
por tu condición humana
si te sembraste en Guayana
 A LA VIRGEN QUE TE ASISTA.

Emprendes Licenciatura
del Periodismo sin fraude
y logras Suma Cum Laude
premio a tu inmensa cultura.
Eso lo logra el que jura
sin que conciencia le gire .
 porque todo el que se inspire
 se hace un hombre de los grandes
como AMERICO FERNADEZ
EN LA TIERRA DEL CHIGUIRE.

De su hermano querido y también en la onda del pueblo Perucho Aguirre, para Américo Fernández en Ciudad Bolívar.
Maturín 04/06/95