jueves, 11 de febrero de 2021
HABLAN MUCHO DE LOS TIBURONES Y BRAVA ES LA TINTORERA
Los tiburones que merodean por los mares que circundan la Isla de Coche son inofensivos. Con cualquier golpe de canalete se espanta. Por lo menos es lo que contaba Froilán Lunar (Chilango), pescador connotado de esos lares.
A los tiburones uno los arremete y desaparecen. En cambio, con la Tintorera, muy parecida al tiburón, no ocurra lo mismo. Esta suele espantarse con la primera arremetida, pero luego de la huida se devuelve “y allí viene el desaguase”.
Chilango no sabía leer, pero le escribían y un turista le escribió y le envió recortes con las cartas cruzadas entre Arístides Bastidas y lectores del medio impreso referente al tiburón “con licencia para matar” a los James Bond.
Para este pescador, en la familia de los cetáceos como en la del género humano se consigue de todo y tal vez, Bastidas se refería, no al tiburón inofensivo de las costas de Margarita y Coche que nunca le ha hecho nada a nadie, sino a su parienta la Tintorera de la que muy pocas se ven por aquellos mares y a las que los pescadores saben cómo tratar para que no se pongan en la mala con ellos.
Froilán Lunar vivía en el mar pescando hacía sesenta años, desde que era muchacho en la ranchería de los Coello y podía hablar con propiedad de la ictiofauna marina y contar vivencias extraordinarias no sólo de tiburones y tintoreras sino también de la caballa que, según él, desbarajusta cuando el pescador la llama por su nombre, pero cuando exclaman “miren un cardumen de peces negros” estas se quedan como arremansadas y “a tirito” de arpón.(AF)
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LOS APODOS EN LA ISLA DE COCHE
En la isla de Coche cada habitante tiene su apodo. Es raro quien no lo tenga. A los cochenses les resulta más familiar y cómodo identificar a sus semejantes con un nombre distinto al pronunciado por el sacerdote a la hora del bautizo. El postulado a ocultar tras un remoquete es observado detenidamente por el vulgo y de acuerdo a su propio nombre, origen, procedencia, oficio o defecto se procede a encasquetarle el mote que lo marca para toda la vida. Sin duda una costumbre pintoresca de la sociología de esta islita que aún ignora a ciencia cierta por que la llaman “Coche”.
De acuerdo al nombre puede apodársele “Beca” si se llama Isabel, “Juana Maquera” si viene del Maco, “La Juañanga” si es delgalichada por defecto y “Funeraria” si su oficio es el de vender urnas como el caso de “Chucho Funeraria”. Aquí el sobrenombre tiene congnomento pues son varias las personas que llevan el nombre de “Jesús” sinónimamente aceptado como “Chucho” por lo que se reforzó la alteración vocálica de su nombre con la denominación de su oficio a fin de que no se confundiese, por ejemplo, con “Chucho Liboria” (Jesús, el hijo de Eliboria Velásquez), o con “Chucho Cazón, el hijo de “Felipe Cazón” que recibía tal cognomento porque solo pescaba este tipo de celacio voraz que en Venezuela le hace como vianda al bacalao que importamos de Terranova y así como “Chucho Funeraria” y tantos tenemos al presidente Municipal, Evencio Blanco, a quien muy pocos quieren identificar sino con el nombre de “Troya” porque cuando él visitó la isla por primera vez fue para introducir esta marca de un producto alimenticio, desaparecido o difícil de hallar como la leche en esta isla de sol y sal del sur margariteño. (AF)
domingo, 7 de febrero de 2021
LA GRAN FAMILIA FERNÁNDEZ
La gran Familia Fernández habitaba una franja territorial en forma de herradura de la isla de Coche que comienza en el puerto de la Playa del Medio con Félix Fernández, navegante de arrastras perleras, y Jorge Fernández, navegante, sube por la parte más baja del Cerro donde vive Juana, se extiende hacia Zurica, al Este, donde vive Cleto y baja a la parte plana moradas de Isabel, madre de la Maestra Chepina, Raimunda, madre de Francisca la esposa del navegante Canón (Nicanor), Catalina, madre de Martina, cargadora de la bodega Victoria y las hermanas Victoria, eternizada en su Bodega; Juanita, esposa de Miguel Ángel el artesano de barcos; Rosa, en Cumaná casada con un comerciante sucrense, y, Evangelia, nacida el 30 de marzo de 1911, mi madre, la menor de estas hermanas hijas de Petra Antonia Fernández a la vez hija de Etanislá Fernández y José Ignacio Bermúdez cuyo padre era el hispano Francisco Abad residenciados en el puerto de Los Bagres, isla de Margarita. Evangelia murió el 23 de agosto de 1990 descansando en una mecedora mientras conversaba con mi hijo mayor. Intuía que estaba en el umbral de la muerte a los 80 años y en previsión había mandado a fabricar su urna en madera de cedro y forrada con tafetán rojo. Durante el sepelio, con cánticos sagrados hasta el cementerio, cargaron su urna las hermanas de la Legión del Carmen a la que pertenecía. Cuando me hallaba retomando la Corresponsalía de El Nacional a mi regreso, bajaron a pie desde la Casa de Gobierno, el gobernador Andrés Velásquez el Secretario de Gobierno, Eliécer Calzadilla, a darme el pésame.
martes, 19 de enero de 2021
DE LA ISLA DE COCHE A CIUDAD BOLÍVR
Angel María Rodríguez (Mallía) personaje pintoresco de la isla de Coche, murió en el timón del “San Rafael”, que henchido su velamen de trespuño viajaba cada quince días de Coche a Puerto La Cruz pasando por Cumaná, Cariaco y Santa Fe, a veces llegaba has Ciudad Bolívar, con pocas piedras de lastre, muchas arrobas de pescado seco y una que otra mara salpreso para los amigos y relacionados de cada puerto.
Mallía tenía siempre algo que dar además de su bendición de padrino y su inmenso corazón de marino a tiempo completo. Su barco era pequeño y por eso en la cubierta sólo había espacio para él; Salomón, su único marinero, y un perro ladrador que mantenía a raya de estribor a los pequeños nadadores asediantes del mango, el aguacate, el coco, el cambur y la caña dulce que el San Rafael traía de vuelta.
Los trespuños de Mallía, Chongoro y Jorge Fernández eran los que prácticamente aprovisionaban de frutos a la isla desde Costa Firme. Cuando los barcos zarpaban, la Playa de los Medios, donde anclaban, quedaba desolada, pero cuando desde la Piedra del Piache divisaban las velas de regreso, el puerto se volvía una fiesta y sí a Mallía le iba bien, libaba unas copas y compartía su alegría con los niños. Desde El Cardón hasta Valle Seco caminaba a paso forzado con una lata de caramelos debajo del brazo, respondiendo con frenesí a la algarada muchachera de “Picha Mallía / Más picha Mallía” mientras su compadre Justo Vásquez venía más atrás, a bordo de una cerreta, disparándole cohetes a las estrellas.(AF)
lunes, 4 de enero de 2021
EL PADRE AGUSTÍN, UNA LEYENDA EN MARGARITA
El Padre Agustín, pertenecía a la Orden de los Carmelitas, surgida alrededor del siglo XII cuando un grupo de ermitaños, inspirados en el profeta Elías, se retiró a vivir en el Monte Carmelo, considerado el jardín de Palestina donde, por cierto, estuve en 2012 junto con Lesbia Granadillo, Rosita Pérez Yépez y Riolama Fernández. Pero el Padre Agustín de quien fui su monaguillo permanente durante dos años, era muy de acá, del Siglo XX, puesto que nació en Gerona, Cataluña de España, el 5 de enero de 1899. Hoy estaría cumpliendo 132 años de vida tan longeva como imposible, pero falleció el 23 de diciembre de 1968 cuando yo era diputado a la Asamblea Legislativa del Estado Bolívar y Corresponsal del diario El Nacional. ¡Qué salto tan estupendo!
El nombre completo del sacerdote carmelita, siempre vestido con sotana marrón y sandalias, era Agustín María Costa Serra, ordenado el 17 de diciembre de 1921 y como tal se residenció en la isla de Margarita cuatro años después (1925) como párroco de San Juan Bautista, luego Párroco de Juangriego, Punta de Piedras y, finalmente titular de La Asunción. capital del Estado Nueva Esparta, durante 43 años.
Yo vivía en la misma Casa Parroquial frente a la Plaza Bolívar y el patio culminaba en la falda del cerro del Castillo Santa Rosa, en el cual estuvo presa la heroína Luisa Cáceres de Arismendi. y más atrás el Embalse de Guatamare que surtía de agua a La Asunción. Al final del patio estaba el Garaje donde guardaba su pequeño automóvil el Profesor Luis Pibernat, director del colegio Federal Francisco Esteban Gómez, donde estudié el cuarto grado con la maestra normalista Nuncia Villarroel, quien intuyó mi vocación de periodista, pues puso en mis manos el periódico mural del aula, al cual le puse el nombre de “Avance”.
La ama de llaves de la Casa Parroquial era María Luisa y mi tarea cotidiana era lavarle la copa donde el Padre todas las mañanas tomaba su Sal de fruta, regar las matas de espinacas, surtir de kerosene la Nevera, hacer las hostias con una maquinita y estudiar música y solfeo, además de servir de monaguillo en las misas y acompañar al Padre a cualquier hora de la noche para suministrarle la extrema unción algún enfermo moribundo. El Padre Agustín, amantes de los niños como San Juan Bosco, era muy estricto con la feligresía como bien lo afirma en Fedenotas El Sol de Margarita: “Para los fieles el velo en las damas, nada de descotes ni vestimentas no acordes, mangas para comulgar y el silencio absoluto durante la Santa Misa eran órdenes. El día de los fieles difuntos en el cementerio atentos al responso rezado o cantado. Hablar del Padre Agustín es hablar de las procesiones en La Asunción; el sermón del Padre Montaner el 15/08, solemnidad en Semana Santa y nada de playa, el cocotazo y regaño si hablabas durante la Santa Misa, en fin toda una leyenda. Está sepultado en el Altar de Nuestra Señora del Carmen en la Iglesia Catedral pero inicialmente fue sepultado en la nave central en frente al Altar Mayor” (AF)
jueves, 24 de diciembre de 2020
Canoncito “El Herrero”
Los moradores de la Isla de Coche, acostumbren identificar a le gente por apodos o apócopes. A quienes calzan el nombre Nicanor le dicen “Canón” y si de talla muy baja es posible que lo llaman “Canoncito”. Era lo que sucedía con Nicanor, el herrero del pueblo. Lo llamaban “Canoncito, el Herrero”. Era hijo de Nicanor Arismendi, hombre alto y delgado, de voz recia y autoritaria, claudicaba de una pierna por lo que siempre andaba con un bastón, prefecto de la isla, posiblemente descendiente del prócer de la independencia. Juan Bautista Arismendi. Era padre de Paulita, casada con el navegante y próspero comerciante Juan Casanova Gil, padres de Emerio, de Efraín con quien compartía cuarto en nuestra época de estudiantes en el Conde Este 10 Bis 144, Caracas. Allí también, quinta de la generosa matrona Regina Coello, mi tía por línea paterna, residía su hermana Elinora, quien tuvo una hija, pianista de calidad internacional. Con Efraín iba los domingos al cina San Agustín, al otro lado del rio Guaire, y por las noches le echábamos el carro a los portugueses que vendían tostadas en las esquinas. Tenía un complejo con su tamaño y por eso aumentaba su estatura con cartones en sus calzados. Cuando estaba de vacaciones en la isla, su hermano menor, Freddy, extraía cuarticos de anís de la bodega de su padre y por las noches trepábamos el cerro del Piache para libar y contar las estrellas, quizá como la Loca Luz Caraballo. de Chachopo a Apartadero. Ellos, los hermanos Casanova eran sobrino de Canoncito “El Herrero” a quien por trabajar el hierro y manipularlo a fuerza de mandarria contra el Yunque, el pueblo lo consideraba hombre fuerte que, por cierto, se estimulaba bebiendo ron blanco de 50 grados. Tal vez, por eso, el pueblo le asignaba las tareas más peligrosas como la de manejar la pirotecnia en ls fiestas patronales de San Pedro o romper a golpe de mandarria la eminente piedra sobre el pecho de un hombre de circo que ofrecía espectáculos adicionales de la película que pasaba por las noches un empresario de cine llamado Alipio. De manera que cuando el Cinematógrafo proyectaba la cinta en forma defectuosa en la gran pantalla, los espectadores a una sola voz exclamaban a gritos “Cuadro Alipio”- (AF)
domingo, 6 de diciembre de 2020
LOS NOMBRES DE MARGARITA Y COCHE
“Margarita es una lágrima / que un querubín derramó / y al caer en hondo piélago / en perla se convirtió”, dice la canción popular recordando seguramente el principio del descubrimiento de la Isla marcada por el Almirante genovés-hispano Cristóbal Colón durante su tercer viaje. Pero no fue Colón quien la bautizó con ese nombre bíblico de origen griego que significa perla preciosa de gran valor. El Almirante la llamó “Isla de la Asunción” por haberla descubierto el 15 de Agosto, fecha religiosa de la Asunción de María, la madre de Cristo. Al año siguiente, en 1499, los navegantes hispanos, Pedro Alonso Niño y Cristóbal Guerra la rebautizaron con el nombre de «La Margarita» debido a la abundancia de perlas encontradas en sus mares y así se quedó y lo confirmó 26 años después, 18 de marzo de 1525, el emperador Carlos V cuando al erigirla en Provincia, la concede en propiedad por dos vidas a Marcelo Villalobos, un licenciado en leyes, nacido en Sevilla en 1480 que comenzó como Oidor de la Primera Audiencia de Santo Domingo y terminó siendo uno de sus Jueces principales. Pero este gobernador ni siquiera tuvo tiempo de vida activa para conocer a su Isla, pues murió al año siguiente, es decir, el 24 de junio del año 1526. Le sucedería su hija Aldonza Villalobos Manrique, según la capitulación real del 13 de junio de 1527, pero debido a su minoría de edad fue su madre Isabel Manrique, la que asumió el gobierno de la isla.
Aquella era una isla paradisiaca, pero muy despoblada, de manera que la mayor preocupación por el momento de esta mujer gobernante fue la de traer grupos colonizadores que se instalaran en forma permanente, pero que multiplicaron sus responsabilidades, por lo que se vio obligada a compartir sus tareas administrativas con su bien recomendado y conocido Pedro de Villardiga a quien nombro Teniente Gobernador de Margarita.
Pero la niña Aldorza creció, se enamoró y casó al cumplir los 16 años. Al sentirse emancipada, le quitó el mando a su Madre y pasó a gobernar la isla durante 33 años, vale decir, hasta el año de su muerte ocurrida en 1575.
Durante y desde el año anterior pobladores de Pampatar descubrieron y comenzaron a explotar conchas de perlas en la actual isla de Coche Se poblaron de conchas las costas de aquella pequeña isla al sur de Margarita que termino siendo la Isla de las conchas. De aquí proviene el nombre que vemos en le primera Cédula Real a favor del Veedor Juan López de Archuleta, “una isleta pequeña que se dize Conche”. De suerte que es lógico pensar que el sustantivo Coche proviene de concha o Conch como le dicen tantos ingleses como franceses-
A partir de 1815 pasó a llamarse San Pedro de Coche. San Pedro se lo antepusieron por haber naufragado frente a sus costas el 25 de abril de 1815, el navío San Pedro de Alcántara, que había traído al mariscal de campo español Pablo Morillo a la cabeza de 15 mil hombres para aplacar la insurrección en Venezuela, se hundió repentinamente en estas aguas, y aún está allí, en el fondo del mar.
Esas fuerzas de Pablo Morillo se enfrentarían más tarde (1817) a lo margariteños en la célebre Batalla
de Matasiete. Morillo escribe entonces en su parte de guerra que los margariteños vencieron porque lucharon como verdaderos soldados de la antigua Esparta. De ahí el nombre de Nueva Esparta.
En 1907 la isla de San Pedro de Coche fue separada del estado Nueva Esparta para incluirla dentro del territorio federal Colón, hasta 1909. En 1914 vuelve a separarse del estado hasta 1928. Fue declarada distrito municipal en 1974, hasta la desaparición de esta categoría administrativa en 1985, convirtiéndose después en el municipio Villalba.(AF)
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