viernes, 20 de marzo de 2015
La A del amor
La sequía
En la isla de Coche, iba yo con mi perola
y mi hermana Elena con su garrafita a
buscar agua muy de madrugada a los
manantiales de Valle Seco. Como
algunas veces el agua salía sedimentada,
mi Madre la aclaraba con alumbre.
viernes, 13 de febrero de 2015
Las perlas de Cubagua
El 13 de febrero de 1500 regresaron a España los navegantes Cristóbal Guerra y Pedro Alonso Niño, cargados de perlas muy hermosas y tan grandes como avellanas, según refiere en sus crónicas el Padre Bartolomé de Las Casas, quien había venido en los primeros días de la conquista a colonizar pacíficamente a la Nueva Andalucía.
Esas perlas tan grandes como avellanas que descubrieron y comenzaron a explotar los navegantes españoles después del tercer viaje de Cristóbal Colón, era una especie de Dorado, aunque menos costoso que el buscado infructuosamente por los Welseres tres décadas después.
En 1500 El Dorado parecía estar bajo las aguas de las Islas de Margarita, Coche y Cubagua.
Utilizando indios buceadores, Alonso de Ojeda, Pedro Alonso Niño y Luis Cristóbal Guerra, recogen gran cantidad de perlas y pronto la noticia llega a la Española , hoy Santo Domingo, cuyos habitantes se emocionan y muchos de ellos deciden trasladarse a Cubagua y fundar allí la primera colonia española en Venezuela.
De simple base aldeana para la consecución de perlas que en enormes cantidades eran enviadas a España, Cubagua pasó en 1523 a ser una ciudad con el nombre de Nueva Cádiz.
Era tanta la atracción que entonces ejercían la explotación y comercio de las perlas que el pueblo crecía y la tierra árida y pedregosa se cubría de buenas construcciones. El gran problema de la ciudad era el agua, la cual se lograba después de penosos viajes a costa firme, de donde también traían indios que destinaban a las labores de pesca y de buceo.
El florecimiento de la Isla duró unas cuatro décadas. Un vendaval acabó con ella y sus habitantes tuvieron que regresar a la Nueva Andalucía , hoy Cumaná, y a Santo Domingo. De la primera ciudad de Venezuela quedan tan sólo los restos de los viejos muros sepultados bajo un mar casi siempre embravecido por las fuertes brisas que se desatan del Norte. Hoy es tierra árida y desolada donde ni siquiera nacen los cactus y el mar se ve desierto de barcos y de perlas.
martes, 30 de diciembre de 2014
Goyo Suárez, el calafateador
Goyo Suárez era excelente calafateador. Cuando el San Rafael hacía agua tras largo viaje, al llegar a tierra, Goyo le trataba las juntas de las tablas del casco y la cubierta con estopa y brea comprada en la casa del tuerto Juan Gil. Y cuando en la bodega se agotaba la estopa, Goyo, quien tenía unos bigotes abultados, apelaba a la estopa del cocotero de Punta Botón. Desayunaba Goyo con una descomunal taza de majarete, visto lo cual, una mañana el travieso niño vecino le preguntó por qué consumía tanto majarete, “Ni tanto, mijo, sólo la mitad porque la otra mitad se queda en los bigotes”.
lunes, 29 de diciembre de 2014
Alejandrito Coello
Alejandrito Coello vivía bajo la cúpula del cardonal chillando como un querrequere, pero sin dejar de ser un Señor de la Cábala, capaz de suponer e interpretar, sin nada saber ni comprender las esotéricas leyes del Talmud judaico, lo que estaba más allá del mar y del misterio.
miércoles, 24 de diciembre de 2014
El apelativo del pasado
Primitivamente el apelativo del ser humano era el nombre del lugar donde había nacido. En la Isla de Coche, era el nombre de la mujer que lo parió. “Chucho Liboria” por ejemplo, era Jesús el hijo de Liboria. Tales de Mileto, era, Tales, el filósofo y Mileto, ciudad antigua de Grecia
Chucho Liboria
Chucho Liboria, o sea, Jesús, el hijo de Liboria, era un moreno alto, delgado, inteligente, de impresionante destreza. Cargaba el maletín del doctor Cooper, médico polaco de la Isla de Coche. En sus ratos de ocio, solía jugar partidas en el Billar del Gordo Maneque Marval y era capaz de ganar haciendo 50 carambolas de manera ininterrumpida, algunas por tres bandas.
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