martes, 24 de septiembre de 2013

Las diversiones de la Isla de Coche

En la Isla sacan a la calle en los primero días de año nuevo unas comparsas llamadas “Diversiones”, pues al fin eso es en esencia, diversión. Y nada mejor para empezar el año que la representación teatral de lo que es el modo de vida de un pueblo aislado, pero en comunicación permanente con el mar y todos sus elementos.
                 Es un drama, la representación de una acción cotidiana que tiene que ver con la subsistencia del hombre de mar, es el teatro popularmente folklórico de la pesca que seguramente debe tener su origen en el pasillo, raíz del teatro español caracterizado por la simplicidad de sus argumentos y porque su acción se desarrolla entre gente humilde del pueblo presentando cuadros alegóricos acompañados de música, danza y canto.
                Las diversiones de la Isla Coche son eso, cuadros alegóricos de la pesca, animados por música, danza y canto.
                Los preparativos comienzan con uno o dos meses de anticipación por iniciativa de tres personajes básicos: el financista de la comparsa; el compositor que se inspira en un popular o extraño ejemplar de nuestra fauna marina y el artesano que con artística habilidad sabe dar plasticidad al motivo de la diversión. Luego habrá que comprometer a los músicos, generalmente cuatristas, guitarristas, bandolinistas, maraqueros y tamboreros, más 14 ó 20 gaurichas que en este caso tiene una acepción muy distante a la que le da el diccionario de la lengua. Aquí las guarichas son muchachas alegres y con buena voz que danzan y cantan en coro al compás de la música en dos columnas enfrentadas y alternando posiciones, una que lleva el paso de toda la versificación y la otra que corea con un verso estribillo.
                En el centro y rodeado de espectadores se escenifica el drama, a veces trágico-cómico de la pesca. El pez, la red, el bote y el o los pescadores que cumplen su papel, disfrazados con máscaras de lona. Al final el pescador sale victorioso de su faena, pero algunas veces y ésta es la parte trágica del drama, sale lesionado por la aparición de una raya, un pez-espada o una tintorera.
                De estas pintorescas diversiones salió el célebre “carite” del ebanista y bandolinista Rafael González y el cual, ejecutado a ritmo de merengue, se tiene como representación relevante de la música folklórica margariteña.
                En la propia isla de Margarita estas diversiones se hacen con los más variados ejemplares de la zoología y son populares en este campo la Burriquita, la Iguana, la Culebra, la Osa, el Guayamate, el Pavo y el Turpial.
                Tan populares como el carite en la Isla Coche son la Lisa, la Anchoa, la Tortuga y el Robalo. En 1986 los cochenses sacaron el “Rabo-Rubio” de carne exquisita y que pareciera un híbrido de pargo y corocoro.
                A veces las diversiones se vuelven dramas de protestas como lel ocurrido contra las Arrastradoras. La Arrastradora es un moderno sistema de pesca importado del Japón y el cual tiene la particularidad depredadora de atrapar a cuanto pez grande o pequeño se le atraviese y al mismo tiempo destruir la flora marina en general.
                Los cochenses que también se hacen llamar sampedrenses en razón de que su patrono es el apóstol San Pedro, atribuyen la acentuada escasez de peces, a pocas millas de la costa, a la depredación constante por el sistema de arrastre.
                Todos los años, en diciembre, tiene lugar en la Isla un festival donde participan diversiones de todo el Estado Nueva Esparta. En 1986 iban por el décimo. El mismo era organizado por el centro cultural que dirigía desde hacía diecisiete años el sociólogo Romero Arismendi. El año anterior lo ganó “El Bagre” diversión organizada por los pescadores del caserío Güinima.
                Durante esos festivales se les ha rendido homenaje a compositores famosos en el medio como Rafael González, autor del Carite; al médico José Francisco Marval; al bandolinista Eladio González, al guitarrista Abdón Lozada, Susano Salazar, Mateo Salazar, Froilán Lunar, Lencha Millán, Cuicha Lozada, Chemané González y José Mayo.
                En septiembre del 85 las diversiones de Coche se presentaron en Ciudad Bolívar, El Tigre y tenían invitación pendiente para actuar en la Siderúrgica del Orinoco donde existe una buena colonia de isleños encabezados por Régulo Salazar y el médico de Pozo Verde Aníbal Bermúdez.

sábado, 31 de agosto de 2013

Anttígua Iglesia de Coche




Primitiva Iglesia de la Isla de San Pedro de Coche edificada en 1892 por iniciativa del General Pablo Coello, quien presidió la Junta de Fomento designada por la  Municipalidad con tal fin e integrada además por Julián Salazar y Fauto Pérez.   Luego de terminada hicieron venir de España las imágenes de San Pedro, la Virgen del Carmen y el Corazón de Jesús. El trono de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros, fue donado por Pedro Evaristo Ramírez y Señora.  La imagen del Corazón de Jesús, de la que fueron sumos devotos el paramédico de la isla, Flores Robles Brito y su hijo Alejandro, fue adoptado por los pobladores del Caserío El Guamache. Arquitectos modernistas y desarrollistas que nada quieren con el pasado  destruyeron la iglesia primitiva y edificaron la actual.


La primera iglesia levantada en San Pedro de Coche, Isla de Coche, se empezó a fabricar en el año 1878, se continuó su edificación durante el siguiente año hasta que se pudo terminar años más tarde, sin precisar la fecha exacta de su inauguración. Fue demolida en el año 1970, con el visto bueno del entonces gobernador de Nueva Esparta, el empresario Alejandro Hernández, para construirse otra más amplia y de solvente comodidad, la cual fue bendecida el 29 de junio del año 1971 e inaugurada por el gobernador, Prof.  Bernardo Acosta.

El mar picado de la Isla de Coche

      Fotografía tomada por la artista plástico Elena Fernández

viernes, 9 de agosto de 2013

Las perlas de Cubagua



            El 13 de febrero de 1500 regresaron a España los navegantes Cristóbal Guerra y Pedro  Alonso Niño, cargados de perlas muy hermosas y tan grandes como avellanas, según refiere en sus crónicas el Padre Bartolomé de Las Casas, quien había venido en los primeros días de la conquista a colonizar pacíficamente a la Nueva Andalucía.
            Esas perlas tan grandes como avellanas que descubrieron y comenzaron a explotar los navegantes españoles después del tercer viaje de Cristóbal Colón, era una especie de Dorado, aunque menos costoso que el buscado infructuosamente por los Welseres tres décadas después.
            En 1500 El Dorado parecía estar bajo las aguas de las Islas de Margarita, Coche y Cubagua.
            Utilizando indios buceadores, Alonso de Ojeda, Pedro Alonso Niño y Luis Cristóbal Guerra, recogen gran cantidad de perlas y pronto la noticia llega a la Española, hoy Santo Domingo, cuyos habitantes se emocionan y muchos de ellos deciden trasladarse a Cubagua y fundar allí la primera colonia española en Venezuela.
            De simple base aldeana para la consecución de perlas que en enormes cantidades eran enviadas a España, Cubagua pasó en 1523 a ser una ciudad con el nombre de Nueva Cádiz.
            Era tanta la atracción que entonces ejercían la explotación y comercio de las perlas que el pueblo crecía y la tierra árida y pedregosa se cubría de buenas construcciones.  El gran problema de la ciudad era el agua, la cual se lograba después de penosos viajes a costa firme, de donde también traían indios que destinaban a las labores de pesca y de buceo.
            El florecimiento de la Isla duró unas cuatro décadas.  Un vendaval acabó con ella y sus habitantes tuvieron que regresar a la Nueva Andalucía, hoy Cumaná, y a  Santo Domingo.  De la primera ciudad de Venezuela quedan tan sólo los restos de los viejos muros sepultados bajo un mar casi siempre embravecido por las fuertes brisas que se desatan del Norte.  Hoy es tierra árida y desolada donde ni siquiera nacen los cactus y el mar se ve desierto de barcos y de perlas.


miércoles, 24 de julio de 2013

Los Huesos de San Pedro



Piero de Garzarolli. Roma, 13, (AP)
Una arqueóloga italiana que cree que identificó los huesos de San Pedro, dijo que pasó once años antes de poder resolver el enig­ma de un vacío monumento fu­nerario debajo de la Basílica del apóstol en el Vaticano.
La profesora Margherite Guar­ducci, especialista en inscripcio­nes antiguas de la Universidad de Roma, dijo en conferencia de prensa que comenzó la in­vestigación después de "dar por casualidad" con una urna fune­raria por mucho tiempo olvidada.
Los resultados de sus investiga­ciones lograron grandes titulares cuando la oficina impresora del Vaticano comenzó la publicación de un libreo de la profesora.
"L'Osservatore Romano", órga­no del Vaticano, dijo entonces que la profesora Guarducci estaba convencida que "los huesos de San Pedro han sido final y defi­iitivamente identificados".
"Me llamaron la atención dos techos", dijo la profesora ayer. "Un hueco en la tierra cerca de la estructura fúnebre, que ob­viamente era una tumba, estaba vacío, corno si su contenido hu­biera sido sacado apresuradamen­te. Segundo, la lápida inscripta escondía una cámara interior don­de encontré pequeñas reliquias de huesos humanos."Entonces alguien me dijo que muchos años atrás los excavado­res habían limpiado la cámara interior, colocaron todo en una pequeña caja de madera y la de­jaron en una habitación en la Gruta del Vaticano".
La profesora Guarducci dijo que encontró la caja el verano de 1963 y halló que contenía huesos humanos y restos de una manta roja bordada en oro.
El profesor Venerando Correnti, antropólogo de la Universidad de Palermo, fue consultado. Conclu­yó que los huesos hallados en la caja eran los de "un hombre adulto, de unos 60 a 70 años de edad, y de robusta contextura"
información que la Oficina de Prensa del Vaticano dijo que co­rrespondía a lo que se conoce de las características físicas de San Pedro.
La arqueóloga dijo que las por­ciones de tierra halladas en la caja eran exactamente igual a la tierra en la cámara escondida.
"Eso me llevó a una conclu­sión", dijo.
"San Pedro fue originalmente sepultado cerca de la estructura funeraria. Luego, durante el rei­no del Emperador Constantino (siglo cuarto) sus restos fueron escondidos en la cámara para
evitar saqueos, y cubierto por monumentos sobre los c se construyeron los tres altares
"En 1950 los investigadores abrieron la lápida inscripta  en la pared y hallaron los huesos sin sospechar que habían descubierto lo que he buscado por siglos, los restos de San Pedro” –dijo la Profesora.


martes, 18 de junio de 2013

Quién de la isla de Coche responde a estas interrogantes?

Riolama Fernández

Gregorio Reyes Generosos y gentiles tus comentarios, los agradezco infinitamente. Ademas algunos detalles han exacerbado mis recuerdos y mi curiosidad. En primer
lugar recuerdo haber leido algo de tu amor por la isla de Coche, algo asi
como el origen de tus raíces; resulta ser que mis antepasados por el lado materno (incluida mi madre) eran nativos de allí y cuando conversaban, con frecuencia hacían referencia a alguien de nombre Américo Fernández y a
otras personas del mismo apellido. Nunca he estado en Coche, ya que nací en Margarita y cuando tenia seis meses mis padres se trasladaron a Caracas.
La curiosidad que tengo es si existe la posibilidad de que tu padre sea esa persona de quien hablaban en mi casa. Quienes podrìan darme algunos otros detalles murieron hace años, quizas si te doy alguna informaciòn sobre mi pudieramos satisfacer esta curiosidad. Alli va: mi abuela materna se
llamaba Josefa Perez, sus hermanos Asisclo , Marcolina (quien se caso con
Simon Fernández), Guillermo y Silveria (si no recuerdo mal su esposo se
llamaba Manuel Sánchez). Entre los otros Fernandez que se mencionaban
recuerdo a Victoria Fernández. Alli te dejo ese caso de investigación. Una pregunta final, Tienes una direcciòn electrònica? la mìa es grv68@hotmail.com.
Un cordialisimo saludo._